La entrevista inicial fue bastante sencilla y muy cordial, creando un ambiente cómodo para hablar sobre mi perfil profesional. Durante la conversación, el equipo explicó de manera clara y detallada en qué consistía el puesto, cuáles serían las responsabilidades y expectativas, así como la dinámica de trabajo dentro de la empresa. Sin embargo, el enfoque principal de la entrevista no fue tanto el puesto en sí, sino conocer mi experiencia previa, mis conocimientos y habilidades, especialmente en entornos digitales y herramientas relacionadas. Me hicieron preguntas sobre proyectos anteriores, competencias técnicas y cómo aplico mis conocimientos en situaciones prácticas del día a día.